Servicios Internacionales de Seguridad

Servicios Internacionales de Seguridad

España carece todavía de un tejido empresarial fuerte dedicado a prestar servicios de seguridad, inteligencia y apoyo a la proyección internacional durante operaciones militares, voy a tratar de ilustrar cual es la situación y los intentos de crear compañías dedicadas ese tipo de actividades.

La parte empresarial

En el entorno español se ha tratado en varias ocasiones imitar el modelo norteamericano, pero olvidando algunas realidades, en mi opinión, los clientes potenciales no estaban maduros y carecían de interés para operar dentro de regiones marcadas por conflictos y post-conflictos.

Segunda cuestión importante, la capacidad financiera de las empresas de seguridad dedicadas a prestar apoyo al despliegue militar (usaré el término que acuñé en el año 2008, EPSD o Empresas Prestadoras de Servicios a Defensa, que usé en la publicación de un Assesment en Athena),  carecían de la fortaleza necesaria en términos monetarios, incluyo aquí la firma que yo mismo inicié allá por el año 2005.

Para competir en el exterior se precisa un músculo financiero importante, esa realidad muchos de nosotros tratamos de suplirla con entusiasmo, contactos de cierto nivel en instituciones y empresas, pero no fue suficiente. Por último, pero hay más, el apoyo institucional ha sido nulo cuando no contrario a este tipo de iniciativas empresariales.

Unir fuerzas, no dividir

Quizá por idiosincrasia, quizá por desconocimiento o cualquier otra razón, las personas que hemos iniciado firmas dedicadas a la prestación de servicios de seguridad en sus distintas vertientes de consultoría, formación, servicios de protección o inteligencia, hemos tratado de liderar nuestro proyecto cuando había otros en el mercado o tratando de acceder al mismo, creo que ha sido el gran error del sector en estos años. Bien es cierto que a título personal traté de reunir algunos responsables de empresas que prestaban servicios internacionales, pero fracasé en el intento, quizá no supe despertar en los interlocutores el interés necesario, pero yo veía que cada uno tiraba del carro en dirección distinta, pelear por el mismo trozo de pastel parece poco acertado, yo soñaba con unir todos los proyectos bajo una misma bandera, que juntara en una sola entidad recursos humanos, capacidad de inversión, contactos, clientes, enlaces oficiales  internacionales y marketing.

Algunos de esos proyectos trataban de copiar lo que yo denomino “Modelo Blackwater”, olvidando que Erik Prince   comenzó desde arriba, utilizando la fortuna de su difunto padre para arrancar un sueño en el que creía y sigue creyendo, ahora desde su casa en Dubai, un visionario y gran persona. Todos quienes hemos conocido, trabajado o negociado con esta empresa mítica y su fundador, sabemos de su trayectoria real, no la de los libros, prensa amarilla e internet, una empresa cuyos clientes permanecieron seguros durante sus operaciones en Iraq, una firma que mandó sus recursos privados (un Mamba Team y un MD500) al rescate del embajador polaco tras el atentado que sufrió en Baghdad, salvando su vida y la de uno de sus escoltas, buen amigo personal y ex-compañero de selección de mi esposa. 

El “Modelo Blackwater” no se puede trasladar a España.

La falta de apoyo institucional ha marcado probablemente todas las iniciativas, no pedimos que la administración participe en la sociedad mediante una estructura público-privada, tampoco un modelo Israelí donde por defecto las empresas del sector son accionarias por el Estado, o el modelo norteamericano y británico, quienes en no pocas ocasiones, montan la empresa “ad-hoc” para un proyecto determinado o de larga duración, creo que, quienes llevamos años en el sector, solicitamos que nos quiten el palo de la rueda de la bicicleta, que las mentes de quienes toman decisiones oficiales, sean más abiertas y que no existan “grupos de interés” vinculados a entidades policiales o militares, temerosas de perder su porción de tarta, en un negocio que por otra parte da para comer todos.

Recuerdo haber presentado un proyecto para privatizar la Seguridad de las Embajadas del que nada se supo, y por respeto a algunas personas me guardaré mayores comentarios, pero la realidad es que no obtuve respuesta y a posteriori reconocí el patrón que habíamos propuesto, en cierta unidad recién creada, digamos que se inspiraron, me alegro porque significa la idea estaba bien encaminada.

Los Servicios de Seguridad, Protección de la Fuerza, Inteligencia o Formación, son ante todo un negocio con las mismas reglas que otro cualquiera, donde los planes de negocio, la creación de marca, la financiación medio plazo, la inversión exterior, el movimiento internacional de personas, capitales y herramientas, obedece a la misma filosofía de cualquier otro negocio, ya sea este relativo al petróleo, telecomunicaciones, farmacia, energía, transporte o fabricación de barajas de mus y póker.

Hablar sobre la gestión integral de un negocio de esta envergadura, que además precisa conocimiento de geopolítica, contactos de alto nivel institucional en ámbitos políticos, diplomáticos y de seguridad, capacidad de auto-protección, sanidad y evacuación, gestión de crisis casi permanente y reclutamiento multi-cultural, permite rellenar muchás páginas, pero no es esta la idea.

Creo sinceramente que estaba acertado al tratar de unir todas las empresas de seguridad internacional bajo un paraguas solidario, la prueba es la posterior reunión de casi todas las grandes firmas anglosajonas que en la actualidad operan bajo el nombre de Constellis.

Constellis

  • Academi (nuevo nombre de Blackwater)
  • Triple Canopy
  • Strategic Social
  • Olive Group
  • Centerra
  • TDI
  • AMK9
  • Edinburgh International

Y por otra parte,encontramos a dos de las más grandes del sector, como son la Canadiense Garda World y la británica Aegis que protege la mayoría de instalaciones petroquímicas de Iraq, una firma que gestionó el Proyecto Matrix de inteligencia en Baghdad, al servicio de la Fuerza Multinacional estacionada en la Tierra de los Dos Ríos. Como puede observarse, los grandes tratan de crecer uniendo fuerzas en lugar de pelear por el último Euro.

Por último, encontramos empresas muy especializadas que establecen alianzas para crecer en mercados determinados o generar volumen de negocio, en ambos casos con la doble pretensión de ofrecer un mejor servicio al cliente y obtener una mejora en la cuenta de resultados, en esta categoría yo introduciría la excelente colaboración de Control Risk con International SOS y el acuerodo entre la empresa gala Amarante y la compañía aseguradora AXA que tantos éxitos está cosechando.

El operativo

De vez en cuando me contactan profesionales, en su mayoría militares de unidades especiales a los que he formado y conocen mi trayectoria profesional, en general  escriben buscando consejo para dar el salto al sector privado desde la Guardia Civil, MOE, Legión, IM o Policía Nacional. A todos ellos mi primera pregunta es “como está tu nivel de idiomas”?, porque sin esa capacidad, es casi imposible acceder a un puesto de trabajo como expatriado.

La segunda cuestión es cuanto quieren ganar, porque en la mente de muchos jóvenes, circulan cifras muy apartadas de la realidad, que si bien fue posible en las postrimerías de la Guerra de Iraq o la invasión de Afganistán, han quedado totalmente desfasadas.

¿Es cierto que se llegaron a pagar 30.000 USD al mes?, si es cierto, pero el personal disponible en esos tiempos era poco y su nivel era tremendo (oficiales y suboficiales de los Navy Seal, SBS, Delta Force, Ranger, SAS…), en la actualidad existe un “excedente” de  personal ex-militar de Estados Unidos que tras la retirada de Iraq, buscan una salida rentable a su experiencia operativa, gente que dispones del TSC o SC.

Además de la prevalencia de operativos anglosajones, existen empresas de recursos humanos especializados que ofrecen nacionales de Nepal, Uganda, El Salvador, Perú e incluso otros orígenes más exóticos, para labores de Seguridad Estática y Dinámica, con un coste laboral 10 veces por debajo de lo piensan la mayoría de lectores, como dije anteriormente, esto es un negocio que se rige por la mismas reglas de cualquier otros, si encuentro recursos que hagan lo mismo por un precio inferior, pues la decisión es sencilla a igualdad de calidad en el servicio.

Centrando el asunto, si usted quiere comenzar una carrera seria en el sector privado, mis recomendaciones básicas serían:

  • Idioma inglés o francés hablado y escrito de forma fluida, algo que, en España sobre todo, es poco habitual. No mere refiero a “decir” que hablamos un idioma, me refiero a mantener una conversación telefónico con ruido de fondo y tu hijo pidiendo helado.
  • Curso básico de medicina táctica con Certificación Internacional del tipo FPOS del Reino Unido o NAEMT de Estados Unidos, los cursos que entregan un diploma de un instructor que tenga el curso FPOS o NAEMT son papel mojado, han de ser emitidos y avalados por una organización de las mencionadas, un doctor en medicina no entrega un título de Doctor en Medicina, para eso están las facultades, esto funciona igual. Personalmente he colaborado en varias ocasiones a nivel operativo y formativo con instructores 18D certificados NAEMT y puedo asegurar que están en otros nivel.
  • Curso PSD de una compañía de formación con reconocido prestigio, si la empresa en que desea trabajar es española, precisará además el TIP de Escolta Privado, si es británica, licencia SIA level III y si es norteamericana en general carecen de certificación oficial pero favorecen la entrada de gente con cursos de empresas de reconocido prestigio.
  • Si se desea trabajar a nivel directivo, ejecutivo o de consultoría, obtener una certificación avalada por ASIS en reconocido como estándar de la industria, así como las certificaciones DBT level 6 de Reino Unido.
  • Olviden de ganar más de 10.000 Euros al mes, en la actualidad los salarios tienen un arco de 3.000 € a 7.500 € dependiendo empresa y posición, con los salarios más bajos en instituciones oficiales como son el UE, NATO y ONU, hablo insisto a nivel general.

El cliente

Los clientes del sector privado, en materia de seguridad tienen una política común, “pago para evitar problemas, no para aumentarlos”, esta máxima debe contemplarse en el momento de diseñar la imagen corporativa de nuestro proyecto empresarial, los catálogos y presentación de servicios, las relaciones institucionales y el discurso comercial. Rambo es una figura mitológica por mucho que algunos se empeñen en revivirlo para manipular la imagen calenturienta de la población, es el recurso fácil de la gente sin conocimiento, olviden esa figura para comentar las capacidades de su empresa, transformen el discurso “disparo, mato y aniquilo”, por frases más amables, “gestiono el riesgo”, “manejo las situaciones de crisis”, “desplegamos contramedidas para evitar daños a su organización”, estoy seguro que comprenden la idea.

El interlocutor por parte del cliente, en muchas ocasiones es un jefe de seguridad, comúnmente procedente del sector público y acostumbrado a ciertos procesos y discursos, es una pieza sensible de tratar, que puede cerrar la puerta del negocio o convertirse en otro usuario de nuestros servicios, un prescrito de nuestra empresa, centremos la atención en ayudar en sus necesidades y aconsejar soluciones, por encima de vender aquello que nos interesa empresarialmente.

Por fortuna estamos en el año 2018, 13 años pesque que comencé mi primer proyecto empresarial y 22 desde que salí al exterior, mucho ha cambiado, en la actualidad encontramos Directores de Seguridad, Risk Manager o Corporate Resilience Officer, con experiencia operativa en zonas de conflicto, profesionales que han hecho una correcta transición hacia el sector privado y comprenden el funcionamiento de las empresas y la dificultad que entraña una buen proyecto. De igual forma conozco excepcionales gestores de seguridad procedentes del sector corporativo, gente que ha manejado su carrera desde el incio, dentro de este apasinante sector, individuos que ha trabajado sobre el terreno con ONG’s en zonas de conflicto, especialistas en Gestión de Crisis o Inteligencia que trabajan a un altísimo nivel.

Como digo, el cliente corporativo, está cada más educado en materia de seguridad internacional, gestión de riesgos o inteligencia, ello requiere por nuestra parte una mejora en la calidad del servicio ofrecido, una labor que ha pasado de “prestación de recursos humanos”, a proyectos integrales que incluyen, sin ser exhaustivo:

  • Análisis de riesgo país – con información de fuentes propias.
  • Análisis de riesgos específicos – llevado a cabo sobre el terreno
  • Gestión y manejo de contactos locales
  • Plan integral de Seguridad y Protección
  • Apoyo a la entrada de operaciones – sobre el terreno
  • Medios técnicos de protección – incluyendo nuevas tecnologías, drones, C-IED, TSCM
  • Vehículos Blindados tácticos y civiles
  • Personal Uniformado para seguridad estática
  • Equipos de Protección Dinámica
  • Gestión del riesgo salud
  • Actividades Red Team
  • Gestión integral de crisis – incluyendo capacidades de evacuación internacional por tierra, mar y aire, así como aviones medicalizados.
  • Ayuda al repliegue y recuperación de equipos e información
  • Negociaciones en caso de crisis – incluyendo secuestro

Cualquier ONG, empresa multinacional o gobierno, conoce los protocolos y necesidades en materia de gestión de riesgos, en muchas ocasiones disponen de información procedente de asociaciones profesionales, con recomendaciones sobre la forma de seleccionar y contratar servicios internacionales de seguridad, por ello parece inverosímil fundar una empresa de Seguridad e Inteligencia, si carecemos de todos los componentes necesarios para el éxito o encontramos apoyo externo por parte de compañías de seguros, instituciones o gobiernos.

Los gobiernos

Los gobiernos a nivel local, estatal y federal, a menudo resultan usuarios de los servicios de seguridad y a la vez, reguladores del sector en la escala que a cada uno afecta, por tanto mi recomendación sería en primer lugar, seguir al 100% las diferentes regulaciones que afectan a nuestro proyecto empresarial, lo explico en un breve ejemplo.

Si tengo una empresa en España que va a operar en Kurdistán, precisaré constituir la firma en dicho lugar, o crearla en España y  a continuación hacer las gestiones necesarias para operar legalmente en el lugar de destino, obteniendo las certificaciones y licencias necesarias, si además moveré personas y materiales a través de Iraq, requiero al menos de convenios de colaboración con empresas que dispongan de esa licencia para mantener una operativa fluida.

Si cruzo  las costas de Somalia hacia Suez, mismo tema, no vale comprar unos AK’s en Mombasa y lanzarlos al mar tras cruzar el Estrecho de Aden antes de tocar puerto, eso constituye un delito, una falta de ética y un riesgo añadido para el cliente, que afortunadamente, tiene esa cuestión muy definida gracias a la IMO.

El gobierno como cliente, exige una actitud diferenciada, porque a menudo contrata a empresas de protección, inteligencia u operaciones, para manejar cuestiones sensibles, trabajando como “proxy” que puede ser cortado y cerrado si algo afectara al proyecto, generando una pantalla pública que proteja el interior de la organización contratante. Esto lo han realizado y siguen realizando países de primer nivel, incluyendo UK, Rusia,  EEUU, Colombia, México y algunos otros que me guardo por discreción debida.

Varios son los servicios profesionales que requieren los gobiernos, siendo las más frecuentes aquellos relacionadas con actividades SSR (especialmente capacitación y consultoría), Inteligencia y Protección de Autoridades, todas ellas, operaciones sensibles que requieren de una extraordinaria capacidad técnica y no exentas de riesgo corporativo.

 

Dicho esto, son también algunas de las más rentables, frente a la seguridad uniformada y protección de ejecutivos, que no suelen pasar del 7% de beneficio empresarial y conllevan el manejo de un alto volumen de recursos humanos con lo que requiere a nivel organizativo y de gestión.

 Las relaciones externas

 

El sector de los servicios internacionales de seguridad, tal y como relaté en un artículo publicado en la revista Athena, requieren una modificación legislativa, al menos en España, pero también requiere una óptica diferente en las relaciones exteriores, basta comprobar los nombres y cargos que ocupan o han ocupado asiento en los órganos de dirección y consulta de los totem de la industria, dejo aquí unas pinceladas de dos empresas asentadas en USA y Reino Unido.

  • Blackwater: tuvo como Chairman de 2005 al 2008, a Cofer Black, conocido oficial de la CIA, embajador “at large” y coordinator antiterrorista con el presidente George W. Bush
  • Olive Group: Lord Renwick of Clifton, conocido diplomático británico con larga trayectoria en regiones muy sensibles, incluyendo Zimbabwe o la Sudáfrica de Mandela, ocupó un destacado cargo de asesor para cuestiones de Negocio y Negociaciones Políticas en esta firma. Previamente ocupo el cargo de embajador en USA de 1991 a 1995 y tras su salida de Olive Group ocupó el cargo de Vice-Chairman en JP Morgan.

Creo que resulta obvio, es este un terreno complejo, donde el conocimiento del sector y su funcionamiento interno es fundamental, es un campo de actuación con muchas aristas, de muy alto calado político por la implicaciones que tiene para la seguridad nacional de los países en que prestamos servicio, y de forma indirecta para el país de origen por las repercusiones que podría tener, es por tanto un difícil negocio, con unas gotas de diplomacia, removido, no agitado.