Armas contra el Crimen Organizado en México

Me preguntan hace unos días en México, qué armas son las mejores para combatir el Crimen Organizado, y no se referían al término de forma metafórica o equivalente a “herramientas”, no, hacían referencia a qué armas les aconsejaba comprar en su institución para combatir el eterno problema que aqueja al país. Al contrario de lo que esperaba, me mostraron una foto en que se veía una panoplia de armas cortas y largas incautada a un grupo del crimen organizado y más propia de una exhibición.

Organizar y priorizar necesidades frente al Crimen Organizado

Lo primero que comenté fue la banalidad de centrar el problema en el uso de un tipo u otro de armamento,  son herramientas de uso personal que los policías y militares utilizan como recurso final durante acciones de alto riesgo, pero representan el último eslabón de la cadena, que siendo necesario, no constituye el núcleo en que debiera descansar una política o un plan de Seguridad Pública. Claro está que cuando alguien pregunta a un profesional, espera que conozcamos todos y cada uno de los modelos de armas o equipamiento que salen al mercado, pero siendo honestos, preferimos conocer el uso correcto de los medios disponibles mediante el entrenamiento rutinario, que malgastar ese precioso y necesario tiempo en largas horas de “Youtubing”… al menos la gente de mi generación que no hemos jugado a videojuegos y hemos tenido que aprender por el camino duro.

Visto que insitían en la cuestión, zanjé el asunto con un lacónico “un arma que funcione mecánicamente bién y sea fiable, hará su labor, no se preocupen por ese detalle, lo importante es saber utilizarla“.

No es cuestión baladí el tema de armamento, se puede discutir durante días si un tipo de calibre o munición específica cumplirán su misión con mayor eficacia que otra, pero en general, un rifle Colt M4, Tavor, FN SCAR, HK 416 o 417, CZ Bren2 o Sig 516 Patrol  y una pistola tipo Glock 17, Sig P230, S&W MP, CZ P, HK USP o FN 509 Tactical, cumpliran de forma sobrada las expectativas.

 

La necesidad de un programa SSR adecuado

La cuestión no es el arma, se trata de quién y como la maneja, algo que debe asentarse en un adecuado programa INTEGRAL de SSR (Security Sector Reform), una necesidad imperiosa en México y que requiere atención urgente: la cualificiación profesional del personal adscrito a unidades operativas, de investigación, inteligencia y ciencias forenses.

La formación policial debe centrarse en crear una sólida formación desde la que generar el progreso basado siempre en los fundamentos del trabajo, esos que a menudo va a precisar una misión del tipo que sea, esos elementos simples, pero que llevados a la excelencia bajo cualquier circunstancia, convierten al agente en eso llamado “agente táctico”… bien es cierto que en los tiempos que vivimos todo es táctico, tenemos bolígrafos tácticos, sombrillas tácticas, defensas tácticas y un sin de nombres vacíos de contenido, pero creo que el lector entiende la idea, profesionales capacitados de ejecutar la misión con excelencia y seguridad.

Durante mis años operativos, tuve la fortuna de trabajar, colaborar y aprender con especialistas de EEUU, Israel, Gran Bretaña, Iraq, Brasil, Sudáfrica o España por citar algunos países, y la discusión que salta en algún momento es recurrente: ¿porqué los países que más requieren  entrenamiento y consultoría en materia de SSR, invierten principalmente en la compra de materiales y medios que no van a suponer un salto cualitativo en la lucha contra el crimen organizado, terrorismo y delincuencia violenta?. La respuesta que viene a nuestros labios la pueden imaginar, sin embargo, opino que  en muchas ocasiones, quizá demasiadas, el problema radica en la falta de asesores independientes que analicen el problema específico y diseñen una estrategia posible de afrontar en términos financieros, de recursos humanos, medios materiales y apoyo social.

La lucha contra el crimen organizado es una carrera de larga distancia

Para definir mi punto de vista durante  reuniones de trabajo, suelo recurrir al ejemplo de correr una Marathon, es imposible acabar esa carrera simplemente con la compra de las mejores (y más caras) zapatillas, un bonito y colorido vestuario, barras energéticas con proteínas galácticas y sobres de gel. Para correr una carrera de fondo, lo principal es entrenar de forma correcta y tener rutinas. Al principio podemos correr 5 km, luego 10km, después 21km y al final estaremos capacitados para correr esos 42 km y 150 metros.  Esto mismo lo aplico al trabajo de seguridad e inteligencia, los programas  deben asentarse en unas bases sólidas: entrenamiento y protocolos, sin esto, nadie ganará la batalla al crimen organizado en México o en culquier otro país.

A la respuesta cual es la mejor arma, los responsables de la toma de decisiones, debieran esperar esta respuesta “el policía bien entrenado“, porque no se trata del arma, se trata del procedimiento, para determinadas misiones se usan unas armas y en ocasiones, para diferentes escenarios resulta preciso incorporar diversos utensilios, como supresores de sonido, visores, linternas, láser IR, o cualquier otro artilugio que la técnica nos ofrezca, pero me atrevería a decir que esto contribuye al éxito en menos del 1%.